sábado, 16 de febrero de 2019

Educación, economía y cultura: un trinomio posible


“Cualquier disciplina que tenga que ver con el comportamiento humano debe considerar cómo piensan los seres humanos y cómo la sociedad, la historia y el contexto dan forma a este pensamiento”
(Asli Demirguc-Kunt, 2016)

Uno de los temas más delicados y controversiales en los problemas de la sociedad peruana es el sistema educativo. Hoy en día, se realizan críticas a la “educación” y se la concibe como el punto de origen de todos los problemas, se exige que haya mayor inversión pública en este pilar del desarrollo, pero se ignoran a las disciplinas que, como la educación, también influyen en el comportamiento de las personas. Por ello, en este ensayo se pretende fundamentar cómo el desarrollo económico del Perú debe ser visto en conjunto desde la economía, cultura y educación.

La educación es un bien público que se imparte desde el nacimiento del niño en el entorno familiar y luego en el social, trascendiendo la esfera del seno familiar y de los deberes del Estado para con los ciudadanos. El pedagogo humanista Juan Amós Comenio lo sostuvo así, “[…] consideró de gran importancia la educación en los primeros 6 años de vida, escribiendo incluso una obra para este fin llamada ‘Escuela Materna’ que concibe a la madre como una educadora e instaurando así lo que hoy conocemos con el nombre de jardines o preescolares” (Comenio citado en EcuRed, 2019). El Estado brinda a la sociedad la educación gratuita en todos sus niveles considerando la importancia de velar por el principio de educabilidad; sin embargo, existen límites en el sistema educativo que afectan la manera en cómo los estudiantes inician la vida escolar, de esta manera afectando su desarrollo personal eventualmente. “En el Perú muy pocos niños y niñas reciben educación inicial correcta. Ya sólo las insuficiencias en esta dimensión educativa, condenan a una  generación a fracasos personales y colectivos para el resto de su vida” (Rubio, 2017, 13). En ese sentido, la iniciación escolar de las personas posee mayor importancia de la que se le brinda y esta puede ser determinante para la continuidad de los estudiantes en los niveles de educación posteriores, y la presencia de la familia y de la comunidad educativa ejercen influencia en cómo las personas conciben sus propias fortalezas y limitaciones para enfrentar los retos futuros. 

Una de las limitaciones a las que se enfrentan las personas en el ámbito educativo es el poder adquisitivo que les permite adquirir una enseñanza mejor. Ante ello, la respuesta del Estado radica en impartir educación integral que permita a los estudiantes aprender las ciencias básicas y que aspiran a una educación superior. De ese modo, el Estado también imparte dentro de la educación científica, educación técnica de mayor pragmatismo, que le permite a cualquier estudiante iniciar su vida profesional en corto tiempo. Esto demuestra que “[…] si los miembros de una sociedad tienen la posibilidad de conocer la ciencia y la técnica en el límite superior de sus posibilidades, entonces esa sociedad crecerá” (Rubio, 2017, 14). Se podría inferir que el crecimiento del país no sólo está sostenido por ciudadanos que pudieron acceder a una educación superior, sino que también aquellos que se formaron como técnicos contribuyen al desarrollo de la sociedad.

El crecimiento económico radica en cuánto conoce una sociedad. “El conocimiento de la sociedad tiene una función indudable y central en el crecimiento económico. […] muchas sociedades desarrolladas de hoy, creen de acuerdo a su idiosincrasia. […] Es bueno el estudiar el propio y no intentar copiarlo de terceros” (Rubio, 2017, 15). De acuerdo a la RAE, “idiosincrasia” está compuesta por los rasgos, temperamento y carácter que distinguen a un individuo o colectivo de otros (RAE, 2018). La idiosincrasia se encontraría relacionada a la cultura de una sociedad, que al ser aceptada colectivamente, distingue a un grupo de otros y los identifica. De esa manera, el desarrollo económico del país va a ser posible en la medida que la sociedad se identifique con su cultura y desarrolle un pensamiento autónomo, producto de la educación que recibe.

La cultura no se enseña, pero se aprende en las escuelas y en la comunidad. “Tanto en la educación formal e institucionalizada como en la educación mediante la socialización y el aprendizaje popular, no existe una instancia concreta en la cual se le enseñe al peruano el concepto de cultura y su funcionamiento en la vida social” (Gonzales-Carré, 2017, 110).  La palabra “cultura” no es comprendida y se encuentra marginada a determinados niveles socioeconómicos; por ello, crear cultura y aprenderla es uno de los retos que el sistema educativo debe afrontar para crear ciudadanos sensibles e identificados con la herencia cultural que poseemos. “La cultura se aprende mediante los procedimientos educativos – los hombres desde que nacen y hasta que mueren- durante su ciclo vital están aprendiendo la cultura que es algo dinámico en permanente crecimiento e innovación porque los hombres en sociedad siempre están creando e innovando lo cultural y mediante la educación se enseña a los peruanos” (Gonzales-Carré, 2017, 112-113).  

La inversión económica que se hace en el sector educativo puede conducir a la sociedad al desarrollo económico. “Por ello, en la política educativa innovadora, creativa, y en el rol financiero central que el Estado debe tener para con ella, se juega también la riqueza o pobreza futura de todos nosotros y, aun, la posibilidad de supervivencia de la humanidad en un mundo con desarrollo sustentable” (Rubio, 2017, 27). Sin embargo, al hablar de educación, economía y cultura es inevitable hacer referencia a la trascendencia de una generación que por sus métodos de producción puede hacer sostenible su propio desarrollo económico creando patrimonio para las generaciones futuras. El trinomio que comprende la educación, economía y cultura amerita la necesidad de crear un proyecto de política cultural que represente a todos los peruanos. “El proyecto de Política Cultural debe recoger las ideas y opiniones de todos los peruanos. Propiciar una convivencia en que las diferencias ideológicas, políticas y las diversas formas de pensar y concebir el Perú puedan expresarse con libertad y responsabilidad para desarrollar el cultivo de una creación cultural amplia y democrática” (Gonzales-Carré, 2017, 121).  

En suma, el primer paso para el desarrollo económico es la educación y la cultura. Comenzando por crear una identidad colectiva sostenida por valores como la tolerancia y aceptación de la pluriculturalidad que el país posee, enfatizando en la educación y formación de los niños desde el seno familiar para que sean capaces de enfrentar limitaciones económicas con optimismo y confianza en sus fortalezas y oportunidades que el sistema educativo estatal les puede proveer.  De este modo, la apuesta por la educación y la cultura como un recurso económico de impulso para el desarrollo es relevante para la formación de ciudadanos y para crear desarrollo sostenible en el tiempo. 

 

Referencias


Asociación de Academias de la Lengua Española. (Febrero de 2019). Real Academia Española. Obtenido de https://dle.rae.es/srv/search?m=30&w=idiosincrasia


Banco Mundial. (28 de Marzo de 2016). Banco Mundial. Obtenido de http://www.bancomundial.org/es/news/feature/2016/03/28/yes-culture-matters-for-economic-development

EcuRed. (Febrero de 2019). EcuRed. Obtenido de https://www.ecured.cu/Juan_Am%C3%B3s_Comenio

Rubio, M., Lumbreras, L., Quiroz, E., Urrutia, J., Costa, A., & Carré, E. G. (2017). En busca de educación y cultura. Lima, Lima, Perú: Lluvia Editores. Recuperado el 15 de Febrero de 2019



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