Educación, economía y cultura: un trinomio posible
“Cualquier disciplina
que tenga que ver con el comportamiento humano debe considerar cómo piensan los
seres humanos y cómo la sociedad, la historia y el contexto dan forma a este
pensamiento”
(Asli Demirguc-Kunt, 2016)
Uno de los temas más delicados y controversiales en los problemas
de la sociedad peruana es el sistema educativo. Hoy en día, se realizan
críticas a la “educación” y se la concibe como el punto de origen de todos los
problemas, se exige que haya mayor inversión pública en este pilar del desarrollo,
pero se ignoran a las disciplinas que, como la educación, también influyen en
el comportamiento de las personas. Por ello, en este ensayo se pretende
fundamentar cómo el desarrollo económico del Perú debe ser visto en conjunto
desde la economía, cultura y educación.
La educación
es un bien público que se imparte desde el nacimiento del niño en el entorno
familiar y luego en el social, trascendiendo la esfera del seno familiar y de
los deberes del Estado para con los ciudadanos. El pedagogo humanista Juan Amós
Comenio lo sostuvo así, “[…]
consideró de gran importancia la educación en los primeros 6 años de vida,
escribiendo incluso una obra para este fin llamada ‘Escuela Materna’ que
concibe a la madre como una educadora e instaurando así lo que hoy conocemos
con el nombre de jardines o preescolares” (Comenio citado en EcuRed,
2019). El Estado brinda a la sociedad la
educación gratuita en todos sus niveles considerando la importancia de velar
por el principio de educabilidad; sin embargo, existen límites en el sistema
educativo que afectan la manera en cómo los estudiantes inician la vida
escolar, de esta manera afectando su desarrollo personal eventualmente. “En
el Perú muy pocos niños y niñas reciben educación inicial correcta. Ya sólo las
insuficiencias en esta dimensión educativa, condenan a
una generación a fracasos personales y colectivos para el resto de
su vida” (Rubio,
2017, 13). En ese sentido, la iniciación escolar de las personas posee mayor
importancia de la que se le brinda y esta puede ser determinante para la
continuidad de los estudiantes en los niveles de educación posteriores, y la
presencia de la familia y de la comunidad educativa ejercen influencia en cómo
las personas conciben sus propias fortalezas y limitaciones para enfrentar los
retos futuros.
Una de las limitaciones a las que se
enfrentan las personas en el ámbito educativo es el poder adquisitivo que les
permite adquirir una enseñanza mejor. Ante ello, la respuesta del Estado radica
en impartir educación integral que permita a los estudiantes aprender las
ciencias básicas y que aspiran a una educación superior. De ese modo, el Estado
también imparte dentro de la educación científica, educación técnica de mayor
pragmatismo, que le permite a cualquier estudiante iniciar su vida profesional
en corto tiempo. Esto demuestra que “[…] si los miembros de una sociedad tienen
la posibilidad de conocer la ciencia y la técnica en el límite superior de sus
posibilidades, entonces esa sociedad crecerá” (Rubio, 2017, 14). Se podría inferir
que el crecimiento del país no sólo está sostenido por ciudadanos que pudieron
acceder a una educación superior, sino que también aquellos que se formaron
como técnicos contribuyen al desarrollo de la sociedad.
El crecimiento económico radica en cuánto
conoce una sociedad. “El conocimiento de la sociedad tiene una función
indudable y central en el crecimiento económico. […] muchas sociedades
desarrolladas de hoy, creen de acuerdo a su idiosincrasia. […] Es bueno el
estudiar el propio y no intentar copiarlo de terceros” (Rubio, 2017, 15). De
acuerdo a la RAE, “idiosincrasia” está compuesta por los rasgos, temperamento y
carácter que distinguen a un individuo o colectivo de otros (RAE, 2018). La
idiosincrasia se encontraría relacionada a la cultura de una sociedad, que al
ser aceptada colectivamente, distingue a un grupo de otros y los identifica. De
esa manera, el desarrollo económico del país va a ser posible en la medida que
la sociedad se identifique con su cultura y desarrolle un pensamiento autónomo,
producto de la educación que recibe.
La cultura no se enseña, pero se aprende en
las escuelas y en la comunidad. “Tanto en la educación formal e
institucionalizada como en la educación mediante la socialización y el
aprendizaje popular, no existe una instancia concreta en la cual se le enseñe
al peruano el concepto de cultura y su funcionamiento en la vida social”
(Gonzales-Carré, 2017, 110). La palabra “cultura” no es comprendida y
se encuentra marginada a determinados niveles socioeconómicos; por ello, crear
cultura y aprenderla es uno de los retos que el sistema educativo debe afrontar
para crear ciudadanos sensibles e identificados con la herencia cultural que
poseemos. “La cultura se aprende mediante los procedimientos educativos – los
hombres desde que nacen y hasta que mueren- durante su ciclo vital están
aprendiendo la cultura que es algo dinámico en permanente crecimiento e
innovación porque los hombres en sociedad siempre están creando e innovando lo
cultural y mediante la educación se enseña a los peruanos” (Gonzales-Carré, 2017, 112-113).
La inversión
económica que se hace en el sector educativo puede conducir a la sociedad al
desarrollo económico. “Por ello, en la política educativa innovadora, creativa,
y en el rol financiero central que el Estado debe tener para con ella, se juega
también la riqueza o pobreza futura de todos nosotros y, aun, la posibilidad de
supervivencia de la humanidad en un mundo con desarrollo sustentable” (Rubio,
2017, 27). Sin embargo, al hablar de educación, economía y cultura es
inevitable hacer referencia a la trascendencia de una generación que por sus
métodos de producción puede hacer sostenible su propio desarrollo económico
creando patrimonio para las generaciones futuras. El trinomio que comprende la
educación, economía y cultura amerita la necesidad de crear un proyecto de
política cultural que represente a todos los peruanos. “El proyecto de Política Cultural debe
recoger las ideas y opiniones de todos los peruanos. Propiciar una convivencia
en que las diferencias ideológicas, políticas y las diversas formas de pensar y
concebir el Perú puedan expresarse con libertad y responsabilidad para
desarrollar el cultivo de una creación cultural amplia y democrática” (Gonzales-Carré, 2017, 121).
En suma, el primer paso para el desarrollo
económico es la educación y la cultura. Comenzando por crear una identidad
colectiva sostenida por valores como la tolerancia y aceptación de la
pluriculturalidad que el país posee, enfatizando en la educación y formación de
los niños desde el seno familiar para que sean capaces de enfrentar
limitaciones económicas con optimismo y confianza en sus fortalezas y
oportunidades que el sistema educativo estatal les puede proveer. De este
modo, la apuesta por la educación y la cultura como un recurso económico de
impulso para el desarrollo es relevante para la formación de ciudadanos y para
crear desarrollo sostenible en el tiempo.
Referencias
Asociación de Academias de la Lengua
Española. (Febrero de 2019). Real Academia Española. Obtenido de
https://dle.rae.es/srv/search?m=30&w=idiosincrasia
Banco Mundial. (28 de Marzo de 2016). Banco
Mundial. Obtenido de
http://www.bancomundial.org/es/news/feature/2016/03/28/yes-culture-matters-for-economic-development
EcuRed. (Febrero de 2019). EcuRed.
Obtenido de https://www.ecured.cu/Juan_Am%C3%B3s_Comenio
Rubio, M., Lumbreras, L., Quiroz, E.,
Urrutia, J., Costa, A., & Carré, E. G. (2017). En busca de
educación y cultura. Lima, Lima, Perú: Lluvia Editores. Recuperado el
15 de Febrero de 2019
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